jueves 26 de enero de 2012

Hoy Semilla cumple 4 años

Si lo recuerdo bien ese día hacía calor y no frio, como hoy. Firmamos un contrato de sociedad limitada, un documento privado que le dio vida a Semilla y que se registró el mismo día en la Cámara de Comercio de Bogotá, en la sede de Ciudad Salitre, en el edificio de cristal. Eso fue hace 4 años, cuando los sueños me parecía que se realizaban más fácil, cuando emprender era más un juego y cuando la confianza era más resultado de la ignorancia de los temas fundamentales de la creación de una empresa, que del conocimiento y experiencia sobre los negocios y las empresas.

Estos 4 años son el resumen de muchos éxitos, de muchos aliados, amigos y personas que han trabajado con nosotros, que han sido nuestros clientes o que simplemente han querido preguntar qué hacemos, cómo lo hacemos y porqué. Hay que reconocer también que hemos cometido errores, como tratar de crecer muy rápido, o confiar demasiado en clientes muy grandes que nos daban buenos ingresos. Como sea, ha sido una maraña de aprendizajes y el presente de Semilla es el de una empresa sólida, que está pensando en el futuro, ajustándose a la competencia -cada vez mayor-, tratando de responderse y actuar de tal manera que sea claro porque no somos la típica consultora de ética y de rse y cómo somos capaces de hacer buenos negocios para nuestros clientes grandes y para las comunidades en las que tenemos o tendremos influencia en nuestros proyectos.

Decir feliz cumpleaños es sólo una manera de recordar el camino recorrido, enfrentar el presente y proyectar un futuro de crecimiento, consolidación de ideas y de equipos.

Como muchos escribieron hoy en el perfil de Semilla: ojalá resistamos muchos años al cambio de los mercados, a las crisis y que podamos ser un factor de transformación de nuestra sociedad, unos -como lo dice nuestra intención estratégica- lideres de la revolución cultural organizacional hacia un mundo sostenible  y sin pobreza.

Gracias a todos los que nos han recordado. 

viernes 25 de noviembre de 2011

¿TIENEN UN ROL LAS ÁREAS JURÍDICAS O LAS FIRMAS DE ABOGADOS EN LA RSE?

Copio la última columna que me publicaron mis amigos de Colombiaincluyente.org.
Me preguntaron hace unos días: ¿Tienen un rol las áreas jurídicas o las firmas de abogados en la RSE? La pregunta me hizo pensar y para dar una respuesta tengo que contarles algo de mí.
Soy abogado. Estudié derecho porque desde pequeño sentía un llamado por la justicia; aunque lo más cercano que aprendí sobre la justicia no lo vi en las clases más tradicionales, como contratos, sociedades, derecho administrativo, sino que lo aprendí de la teoría del derecho, de la sociología jurídica y de la filosofía del derecho, ya que todas me dieron herramientas para analizar con ojo crítico el sistema jurídico, el estado y la sociedad. Comencé a trabajar en el asunto de la responsabilidad empresarial desde lo ambiental, como investigador, luego como asistente de una firma de abogados de derechos ambiental. Más adelante fue la ética la que me llevó a involucrarme en el tema, principalmente como consultor de ética empresarial y pedagogía. En los últimos años, me acerqué a la RSE desde la discusión sobre la relación de derechos humanos y empresa, propuesta e impulsada por las Naciones Unidas en cabeza de su representante especial para Empresas y Derechos Humanos John Ruggie. Y más recientemente, ando trabajando en el rol de las empresas en la agenda global: empresas y crisis humanitarias, empresas y desarrollo, empresas y construcción de paz. Mis estudios de derecho, tanto los técnicos (contratos, sociedades, derecho administrativo) como los teóricos, me han sido útiles para comprender este discurso de la RSE que está implicando que las empresas gestionen sus negocios de manera diferente con miras a la sostenibilidad.
Así que cuando me hicieron esta pregunta lo primero que traté de comprender fue como usaba yo en mi día a día mis conocimientos del sistema jurídico y cómo podría ser usado el conocimiento de los abogados de las empresas o de las firmas.
Resumo mi idea en estos tres puntos: el rol del área jurídica en la integración de la RSE es fundamental, transversal y diversa.
1. Es fundamental porque el primer paso de la RSE es cumplir con el marco jurídico empresarial del país en donde opera una compañía. Tratándose de compañías globales en distintos mercados de valores también deben cumplir con los marcos jurídicos de esos mercados de valores, que se ha ido constituyendo en una especie de marco jurídico de los global (la ley SOX y los deberes de proteger, respetar y remediar los derechos humanos, entre otras regulaciones son ejemplos de ello). Cumplir con la Ley es muchas veces un asunto complejo, porque los deberes impuestos al Estado Social de Derecho implican una omnipresencia de la ley, que atraviesa toda la actividad empresarial.
En este sentido conviene precisar los distintos ámbitos de asesoría legal. En lo ambiental: es fundamental que la asesoría legal tenga en cuenta que el objetivo es cumplir, al menos, con los estándares legales, no que la asesoría sea una estrategia para esquivarlos. En lo tributario: es fundamental tener en cuenta que la financiación del Estado Social de derecho y por lo tanto de parte del desarrollo social depende de los tributos de las personas y las empresas, si bien las exenciones tributarias son parte de la competitividad, es importante que la asesoría legal consiga un balance para que la empresa pague lo justo, dadas sus ventas, su operación y sus utilidades. En lo corporativo, también tiene que hacer que se cumpla ley y los estándares de temas como la transparencia con los accionistas minoritarios y la rendición de cuentas. Esta asesoría es más compleja cuando hablamos de compañías que cotizan sus acciones en Bolsa y por lo tanto tienen deberes legales importantes sobre la manera de presentar sus resultados, sobre las auditorias sobre su gestión, sobre la valoración de sus riesgos. Así podríamos seguir con otros temas legales, como el laboral, en donde la asesoría no debe descuidar los derechos laborales de los empleados que son derechos humanos fundamentales. Todo esto nos sirve para argumentar que la asesoría jurídica es fundamental para la integración de la RSE en la empresa.
2. Además la asesoría legal es transversal en esta integración, es decir, hace parte de todos los ejes de la RSE. Como lo mencionamos arriba el tema legal toca también los temas fundamentales de la RSE: lo económico, lo social y lo ambiental. La primera fase es contar con una estructura empresarial sostenible, que requiere un andamiaje legal; tomar en cuenta el impacto social que implica reflexionar sobre las relaciones con los grupos de interés, que muchas veces incluyen relaciones legales, como los contratos con el estado, con los empleados o las obligaciones de transferir regalías a las entidades territoriales en donde las empresas ejercen su explotación, por mencionar algunos. Y en lo ambiental, los estándares mínimos son de carácter legal, las licencias las otorga un organismo del Estado bien de carácter nacional o territorial. De esta manera la asesoría legal atraviesa el cumplimiento de las promesas de responsabilidad social, porque toca todos los temas.
3. Finalmente, como se ha venido analizando, es importante tener en cuenta que hay diversas formas sobre cómo la asesoría legal, por su naturaleza misma, puede impactar la integración de la responsabilidad social empresarial. En primer lugar está el grado de especialización de la práctica jurídica. Es distinta la integración desde el derecho ambiental a la integración que podemos darle desde el derecho corporativo, o de contratación estatal. Cada una de estas asesorías toca o impacta distintos temas de la RSE y distintos grupos de interés. Así que es importante considerar los distintos asuntos de la responsabilidad empresarial que son tocados o impactados por la asesoría jurídica.
Además es importante considerar la diversidad de tipos de asesoría jurídica: la consultoría jurídica, que tiene que ver con el uso estratégico del derecho dentro del ámbito empresarial (por ejemplo en la planeación de una emisión de bonos de deuda, o una emisión de acciones o la fusión entre dos compañías), la asesoría en litigios o resolución de conflictos y finalmente la asesoría en el trámite de requisitos legales. Todos estos tipos de servicios jurídicos también tienen impacto en el cumplimiento de las promesas de la RSE. La consultoría jurídica, si tiene en cuenta la RSE, podrá impactar en los asuntos de la RSE, porque es parte del diseño de la estrategia de negocio. La asesoría en litigios o resolución de conflictos tiene impacto en el relacionamiento con los grupos de interés. Finalmente el trámite de requisitos legales tiene relación con el cumplimiento de requisitos legales, por ejemplo, en lo ambiental, o en las normas sanitarias.
Así es que, creo que es hora de que las firmas de abogados y las empresas comiencen a pensar en cómo la asesoría jurídica está agregando valor en el cumplimiento del modelo de sostenibilidad que ha propuesto la RSE.

viernes 4 de noviembre de 2011

Empresas y crisis humanitarias, ¿Cuál es su Rol?


El mundo está cambiando. Y no me refiero a la verdad del cambio natural de existencia de la vida. Hablo de la reacomodación de la economía y la política global. Un ejemplo de este cambio puede verse en la ayuda humanitaria internacional. Para ser más concretos, pensemos en la asignación y asunción de roles a la empresa en la ayuda humanitaria.

El tema parte de reconocer que la empresa es un jugador con capacidad de impacto global, por su omniprensencia y por la administración de grandes redes relacionales y de capital. Además, es necesario reconocer la incapacidad actual del sistema humanitario internacional para responder a las crisis humanitarias globales. Por lo tanto, parte de reconocer la necesidad de buscar alternativas para conseguir que la ayuda llegue dónde y cuándo se necesita.

Esta necesidad de una ayuda humanitaria eficiente, agil, con capacidad de responder a todas las crisis humanitarias globales, no es un reto pequeño que pueda dejarse al trabajo de los humanitarios. Es decir, no es un reto al que debe responder sólo el sector humanitarios. En cambio, se trata, en un contexto global de conflictos armados y de aumento de los desastres naturales, de un reto que necesita de la participación de todos los actores civiles, políticos y económicos.

Algunas empresas han aparecido en el escenario de la ayuda humanitaria en los últimos años, como un actor dispuesto a aportar sus capacidades. Su acción ha sido bien recibida, pero no deja de generar dudas sobre cuál es la manera ética de actuar, tendiendo en cuenta que en la mayoría de contextos la ayuda humanitaria es la única o la principal fuente de supervivencia de millones de personas en el planeta.

El 17 de febrero de 2011 nos reunimos en Madrid con un grupo de actores humanitarios y empresas, mediante convocatoria de la Escola de Cultura de Pau, de la Universitat Autónoma de Barcelona, y el Instituto de Innovación Social de Esade para responder las preguntas de:

¿Cómo coordinar mejor la colaboración de las empresas en las crisis humanitarias? ¿Cuáles son los retos y los dilemas para las empresas, los Gobiernos, las ONG y las organizaciones internacionales? ¿Dónde deben establecer las empresas los límites entre la acción humanitaria y el negocio? ¿Qué elementos conceptuales deben ser pensados, deconstruidos y reconstruidos para mejorar la interacción y conseguir mayor eficiencia a la hora de concretar alianzas y coordinar las acciones? ¿En qué momentos del proceso se presentan las mayores oportunidades de colaboración? ¿Dónde se encuentran las principales dificultades para la acción, la coordinación y la relación entre los diferentes actores ¿Cómo diferenciar los distintos ámbitos de actuación de la acción humanitaria? ¿Cómo pueden contribuir las herramientas y los indicadores de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) a esta ámbito concreto?


Finalizado el evento, que puede verse en este blog, trabajamos, junto con Maria Prandi de la Escola de Cultura de Pau y Daniel Arenas de ESADE en la elaboración de un informe que organizara y resumiera las posiciones, ideas y aportes de las empresas en las crisis humanitarias.

El informe está dirigido a las empresas y espera ser una guía introductoria al sector humanitario.

El informe está dividido en tres partes.
En la primera se definen las nociones de crisis humanitaria y de ayuda humanitaria. Se aclaran lo límites entre la ayuda humanitaria, construcción de paz y cooperación al desarrollo y se problematiza la distinción. Finalmente, se definen los retos actuales de la ayuda humanitaria.
En la segunda parte se analizan los principios e iniciativas para la participación de las empresas en la ayuda humanitaria. En esta parte se relacionan los límites en la actuación de las empresas en la ayuda y se reflexiona sobre la necesidad de una actuación dentro de una ética humanitaria. En la tercera parte, se muestran algunas formas de relación de las empresas con las crisis humanitarias.

Lo pueden descargar acá.



lunes 24 de octubre de 2011

Ecosistemas de inclusión: Buscando una fórmula para ser socios de los emprendimientos

El ser humano es un potencial. Es una semilla que puede dar frutos. En un terreno abonado, con el clima adecuado y los nutrientes necesarios podrá desarrollarse, fortalecerse y crecer. Sin embargo, nuestra sociedad no permite a todos los seres humanos la expresión de toda su potencialidad, porque el ecosistema no es inclusivo, porque resulta peligroso o infértil para la mayoría.

En la pregunta por ayudar a las personas a salir de la pobreza, a enfrentar la reconstrucción de sociedades heridas por la violencia o afectadas por algún desastre, usualmente la respuesta ha sido entregar a las personas lo que necesitan para sobrevivir, muchas veces sin explorar en sus capacidades, sin crear un entorno que les permita desarrollarse (enfoque asistencialista). La respuesta se ha concentrado en la vulnerabilidad de las personas y comunidades y no tanto en el fortalecimiento de sus capacidades y en la creación de oportunidades. Tal vez, la pregunta deba ser: ¿Qué podemos hacer para permitir y preparar el desarrollo de toda la capacidad creativa del ser humano?

La respuesta más reciente ha sido construir ecosistemas de inclusión, que permitan a cada persona explorar en sus capacidades al tiempo que se abona el terreno para que estas crezcan (enfoque productivo y de desarrollo de competencias). Estas iniciativas se han concentrado en explorar las capacidades y en animar a las personas en situación de vulnerabilidad a que las desarrollen, mediante el acompañamiento por parte de las organizaciones de la sociedad civil. En los últimos años, la cooperación internacional ha financiado miles de proyectos de creación de iniciativas productivas, pequeños negocios y desarrollo de competencias económicas.

Sin embargo, no se ha abonado el terreno lo suficiente como para que estas iniciativas sean sostenibles en el largo plazo, lo que ha implicado que esta estrategia se convierta en una fórmula para que las personas en situación de vulnerabilidad puedan acceder a los recursos que brida el Estado o la cooperación internacional. Lo que termina pasando es que la gente accede a las capacitaciones de emprendimiento, o de diseño de un plan de empresa, para obtener los recursos que están disponibles, ya que los necesitan para sobrevivir, y aprovechan cualquier oportunidad de ayuda.

Quizás el mejor ejemplo de un intento por abonar el terreno para apoyar el desarrollo de las capacidades ha sido el microcrédito. Sin embargo, contar con recursos (y más si son costosos) no asegura el éxito de una iniciativa productiva. La realidad sigue siendo que las personas vulnerables necesitan sobrepasar muchas barreras para conseguir desarrollar sus capacidades: no cuentan con conocimientos especializados sobre la manera como opera el mercado (administrativos, jurídicos, contables), no tienen capacidad de analizar y acceder a los mercados con facilidad, no cuentan con acceso a redes comerciales, no tienen conocimiento sobre las reglas de acceso a mercados internacionales, etc. El microcrédito elimina una de las barreras; en otras palabras ayuda a abonar el terreno, pero se requieren de más elementos para que la tierra esté bien abonada y la semilla de los frutos que está en capacidad de dar.

Pongamos el ejemplo de Bogotá y su Programa de Atención al Proceso de Desmovilización y Reintegración en Bogotá DC. (PAPDRB) A fecha de hoy el programa ha apoyado más setenta proyectos productivos. Lo ha hecho explorando en los intereses y capacidades de la población desmovilizada y luego apoyando con acompañamiento, asesoría y capital semilla cada uno de los emprendimientos. Luego de cinco años de gestión el proyecto ha sido muy exitoso, si se analiza como una estrategia para dar asistencia a una población que se encuentra en situación de vulnerabilidad y que necesita del apoyo de las instituciones del Estado para poder reintegrarse.

Sin embargo, estos setenta proyectos productivos están en riesgo, ya que no están suficientemente incorporados al mercado, no cuentan con los conocimientos y las capacidades para organizar el negocio, no tienen acceso a las redes de comercialización y sigue una larga lista de barreras que hacen muy difícil que estos emprendimientos se sostengan en el largo plazo.

Así que el trabajo de los próximos años deberá concentrarse en estrategias que permitan asumir y sobrepasar todas las barreras a las que se enfrentan. De lo contrario, muchas de las iniciativas que han sido apoyadas tenderán a desaparecer, como lo muestran los análisis recientes sobre la sostenibilidad de las iniciativas productivas.

¿Qué les hace falta? ¿Cómo podemos apoyar la sostenibilidad y el crecimiento a largo plazo?

Hemos venido trabajando en la idea de ser socios de estos emprendimientos. Hacer negocios con estas pequeñas empresas. Ellas entregan su capacidad de trabajo y nosotros, a través de una institución con capacidad técnica y financiera, somos socios del proyecto. Centralizamos la administración de varios negocios, financiamos el crecimiento de los emprendimientos y los ayudamos a entender y a conectarse con el mercado.
¿Quién quiere apoyarnos? ¿Qué otras ideas se les ocurren para llevar estos emprendimientos a un segundo estadio de crecimiento? Escríbanme.

jueves 29 de septiembre de 2011

Crisis Financiera: las soluciones siguen siendo más de lo mismo

Transcribo la nota publicada ayer en Colombiaincluyente.org


Las crisis de alguno de los engranajes de un sistema usualmente es útil para sacar a la luz las imperfecciones de este. En el caso de la crisis de los sistemas sociales, lo que se revelan son las injusticias que generan el modelo. La crisis es la oportunidad de dudar del sistema, de dudar sobre la manera cómo funcionan las cosas en el mundo. A lo largo de la historia de la humanidad, la crisis ha dado oportunidades de pensar de una manera distinta los conceptos, las relaciones, las instituciones e incluso las personas.

Por ejemplo, la Segunda Guerra Mundial permitió revelar la barbarie de los campos de concentración e identificar la necesidad de contar con una autoridad internacional que garantizara la paz y la protección de la dignidad de las personas de manera universal. La crisis financiera internacional de 2008 –aún no superada- revela un sistema que es estructuralmente violento, porque se sostiene en un conjunto de reglas y en una estructura consumista que valora el dinero y las posesiones de bienes materiales como lo más preciado y como los objetivos más importantes de “la buena vida”*.

El concepto de buena vida es un concepto del liberalismo político, que nos habla del ejercicio de nuestra libertad: “cada cual tiene derecho a escoger su proyecto de buen vivir” o sea sus valores, sus ideales, sus sueños. Esto es lo que sostiene la teoría liberal, pero en la práctica ese proyecto de buen vivir se traduce en consumir. Los críticos de este liberalismo político, como la Escuela de Frankfurt, hablan de un hombre unidimensional, en donde la única dimensión del hombre en este sistema es el tener**.

La crisis financiera, se puede describir desde la ambición unidimensional de los agentes del sistema financiero internacional que -incapaces de diversificar su proyecto de “buena vida”- sólo se enfocan en el tener. La presión de la cultura hacía esta unidimensionalidad puede entenderse como una violencia cultural que sustenta las estructuras de enriquecimiento desmesurado como el mercado de capitales.

En efecto, la actual crisis financiera internacional es la comprobación de un sistema que tiene fallas estructurales, con bases culturales que continúan enriqueciendo a unos pocos e impidiendo que otros desarrollen sus capacidades. En el caso de esta crisis, la ambición de los agentes del sistema financiero, aunada a la excesiva liquidez en el mercado y a controles regulatorios laxos, generaron la propagación de unos papeles que, no obstante una alta calificación de calidad, resultaron un mal negocio (se recomienda
INSIDE JOB al menos el tráiler). El hecho de que instituciones con la mayor reputación en el mercado financiero –desde las generadoras de los créditos hasta las agencias calificadoras de los títulos sub-prime– actuaran como promotoras de tales papeles, afectó no solo la reputación de las entidades financieras individualmente consideradas, sino que un análisis de su origen y sus consecuencias es útil para revelar cómo el sistema tiene un diseño que es estructuralmente violento con la mayoría de la ciudadanía global y excesivamente amable con los que operan el sistema.

Uno de los puntos más interesantes, es que, luego de la crisis se esperaría que hubiese cambios estructurales, dada la magnitud de las pérdidas, la globalidad de las consecuencias y lo vergonzoso de los escándalos. Desde una ética de la responsabilidad se esperarían consecuencias para los actores del mercado, desde corredores de valores, hasta calificadores de riesgo y aseguradoras. Incluso cabría esperar dificultades legales y prácticas para nuevas emisiones de deuda en forma de “derivados” que evitaran que las mismas bancas de inversión volvieran a colocar deuda para financiar su liquidez de manera irresponsable. Es lo mínimo que se espera, luego de presenciar que inversiones calificadas con el menor de los riesgos resultaron impagadas. También cabría esperar una ruptura de la confianza, que resquebrajara la estructura del sistema e invitara a cambios importantes en el modo de especular en los mercados financieros.

No obstante, si bien la reacción inmediata del mercado fue una perdida en la confianza, con una aversión frente a cualquier tipo de instrumento financiero complejo, pasados cuatro años de la crisis, el sistema sigue funcionando de manera casi idéntica. Algunas calificadoras de riesgo y aseguradoras pagaron el costo, inmediatamente transferido a los contribuyentes, vía “rescates” de grandes compañías, pero las reglas de mercado y las regulaciones legales se anclan en las mismas bases especulativas. La estructura continúa intacta.

La confianza, para el capitalismo, se supone que es un concepto fundamental en el sistema. Así por lo menos se ha creído, desde que Francis Fukuyama*** lo mencionara como uno de los conceptos más importantes y necesarios para el desarrollo pacífico de las relaciones económicas. Se basa en la creencia de que se cumplirán los compromisos adquiridos, que la información que circula es real y que tales operaciones se realizarán de acuerdo con la ley, las prácticas del negocio y la ética de la comunidad política. Como consecuencia de la crisis financiera, todos estos presupuestos de confianza han sido cuestionados: los compromisos no se cumplieron, la información circulante era ambigua e imprecisa, muchas operaciones, por su riesgo, se movían en el margen de la ilegalidad y existe un juicio ético contra los operadores del sector financiero en cuanto a su diligencia para el análisis del riesgo de los papeles emitidos, o incluso peor, se pone en duda su ética a la hora de recomendar a sus clientes valores que -a todas luces- eran un pésimo negocio. Sin embargo, el sistema y sus actores continúan operando de la misma forma.

Hasta acá podemos sacar dos conclusiones preliminares: (1) los conceptos actuales para entender el sistema económico no son suficientes, no explican la realidad de las transacciones. Si fuera cierto que la confianza es necesaria y transversal para el ejercicio de las relaciones económicas, algo muy profundo habría cambiado en la estructura del sistema financiero y, en consecuencia, en todo el sistema capitalista. Pero la realidad es que, una vez rescatados, la violencia estructural continúo por el mismo camino. (2) El sistema se mantiene intacto, sus roles, sus actividades y sus violencias siguen siendo un obstáculo para el desarrollo pleno de capacidades.

Más de lo mismo… parece que lo que nos queda es realmente pensar en un nuevo modelo, un nuevo modelo de vida, de consumo, de capitales…
____________

*John Rawls (1995), Teoría de la Justicia, Segunda edición, México, Fondo de Cultura Económica.
**Herbert Marcuse (1964), El hombre Unidimensional, Bogotá: Editorial Norma.
***Francis Fukuyama es uno de los pensadores más influyentes del capitalismo. Su libro El fin de la Historia y el último hombre, Editorial Planeta