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    lunes, 4 de mayo de 2009

    Centro de vida sensorial de mosquera

    Esta tarde fuímos, mi mamá, mi hermana y yo, a entregar los regalos al equipo que va para FIDES del Centro de Vida Sensorial de Mosquera. Llegamos como a las 3 y estaban en pleno entrenamiento. La zancada debe ser larga y fuerte, el atletismo no se gana con pasos cortos, gritaba con amor un gordito de poco más de metro y medio, físicamente opuesto al nuestro. Simplemente nos dedicamos a verlos saltar, esquivar conos, ocupar espacios y sonreír. Estaba preocupado de no poder interactuar con ellos adecuadamente. Es curioso que no siempre es fácil enfrentarse a la bella simpleza de las personas con discapacidad. Sin embargo, el coach nos dío las mejores lecciones: hablar de los valores humanos fundamentales, darles fuerza y hacerles creer en ellos, o más profundo aún, creer en ellos: "Ustedes no saben de lo que son capaces de lograr con disciplina y constancia". "Nadie debería quejarse de cansancio porque el cansancio es mental" - dijo con su rudo tono de entrenador.

    Acabaron a eso de las 4 e hicieron algunos pocos estiramientos. "Vamos a recibir algunos regalos de unos amigos. Los vamos a recibir con humildad y con conciencia de que no siempre debemos esperar que nos regalen, sino que podemos ganarnos nuestras cosas, porque las merecemos. No vamos a salir a alardear de los regalos. Vamos a recibirlos con humildad y sencillez" - remató el coach.

    El turno que siguió fue para mí tía, quien me presentó y les contó que los GoodWill Runners les enviaban, a través mío, un regalo para sus entrenamientos. Vino mi momento con el público que no fue muy afortunado, no sabía como expresar en unas cuántas palabras lo que sentía como deportista de verlos tan frágiles pero tan fuertes, tan llenos de ilusiones por las olimpiadas de agosto, de verlos por encima de sus dificultades. Al final sólo les conté que unos amigos que entrenaban para triatlón les enviaban unos regalos, que contaran con nosotros y que confiábamos que ganaran. Vino un aplauso que movió mis fibras. Entregamos los uniformes, la bici, la raqueta, los tennis, las camisetas... Vinieron las fotos y lo mejor, los abrazos. El agradecimiento transparente, caras de alegría de deportistas, entrenadores y madres.

    No hice mucho, le dije esta tarde a Susana, la directora del Centro de Vida Sensorial de Mosquera, el aporte es de un grupo de amigos, deportistas también, que apoyaron un correo electrónico que envié a través de mi entrenador. Es mucho, dijo ella. No todo el mundo se toma el trabajo de hacer estas cosas.

    Es muy poco, insistí, yo fuí quien recibió más regalos. Además, todavía queda más por hacer.

    En Facebook pueden ver las demás acá el link.

    Gracias a cada uno por sus aportes.

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