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    martes, 30 de junio de 2009

    Comentarios sobre Colombia Responsable


    La semana pasada en Bogotá, entre miércoles 24 y viernes 26 de junio, vivimos Colombia Responsable. Una feria de Responsabilidad Social. Yo fuí.

    Colombiaincluyente.org, en la pluma de su editor fue bastante crítica con los resultados de la Feria. Menciona errores importantes en materia de difusión en medios, sobre el análisis de los visitantes (escolares buscando papeles), frustraciones en los encuentros de cooperación. Además critica las grandes inversiones en espacios, papeles y diseño invertidos por Acción Social y la Alcaldía de Bogotá.

    En general estoy de acuerdo con la posición de Colombia Incluyente. La feria fue un festín de mercadeo social, en donde es difícil distinguir entre la RSE como estrategia de posicionamiento de marca y la RSE como estrategia de negocios sostenibles.

    El gran fracaso de la feria se debe al trasnoche de algunas ideas, difundidas por los medios (ver anexo de El Tiempo sobre la feria (publicado el Miércoles 24 de junio de 2009), de que la RSE es hacer unas importantes inversiones para apoyar causas sociales y ambientales; o de que la RSE es incluir presupuestos éticos, ambientales y sociales dentro de la estrategia, como si esto no fuera parte del deber ético de los administradores de cualquier organización social.

    Les cuento a los organizadores que avances más recientes nos hablan de que todo lo relativo a la RSE tiene como objetivo tener empresas sólidas, obviamente respetuosas del ambiente, los derechos humanos y la transparencia, para que sean sostenibles. Sostenibles en el tiempo y en el mercado. Esto implica que, en el fondo, las discusiones más serias sobre RSE se encuentran en cómo conectamos los negocios con necesidades globales, como la pobreza, el calentamiento global, la falta de agua, claro, sin dejar de entender la lógica de los negocios y asumiendo unos mínimos éticos.

    Ya muchos estamos cansados de seguir escuchando que el ambiente hay que protegerlo, que los derechos humanos hay que respetarlos y que las empresas deben comprometerse con esto. Estamos cansados porque nos parece que son mínimos fundamentales. Ha llegado el momento de que la discusión sobre la RSE deje de "poner en duda" que existe la necesidad de convencer a los empresarios y ciudadanos de que si no cambiamos el modo como hacemos negocios, pronto estará en duda nuestra permanencia en la tierra.

    Las discusiones de fondo, que ya se están dando en el mundo, buscan racionalidad económica para la contaminación, para la conservación, buscan conectar el mercado con necesidades que no pueden seguirse discutiendo.

    Yo les pregunto a los organizadores de la feria:

    - qué se habló sobre indicadores de sostenibilidad?
    - Cuántas estrategías de negocio se documentaron como buenas prácticas replicables?
    - Cómo generar alianzas público privadas que beneficien a las empresas, a los ciudadanos y que permitan al estado cumplir su papel, sin asistencialismos privados?
    - Dónde estaban los bancos y su papel en la banzarización y acceso a crédito con tarifas moderadas?

    El asunto de la responsabilidad social empresarial no puede olvidar el componente empresarial, que implica preguntarse por ingresos, resultados, procesos, prácticas, estrategias... en resumen decisiones, como la de medir si la inversión en una feria para hablar de RSE se justifica, dada la crisis y el impacto real de participar de la misma discusión y puesta en escena de los planes que responsable o iresponsablemente hace una empresa o una ONG. Vale la pena preguntarse por el real impacto de una inversión en mercadeo social, sin raices.

    NO quiero decir con esto que muchas empresas que estuvieron presentes en la feria no tengan claro el papel de la RSE dentro y fuera de la organización. Es claro que algunos cuentan con planes integrales que se pueden mostrar sin dudas integrales sobre su impacto social, ambiental y económico. Lo que si quiero decir es si se justifica toda la parafernalia de una feria para enviar mensajes transnochados y no concretar proyectos sostenibles de triple impacto: social, ambiental y económico.

    Se puede justificar si la Feria hubiera garantizado este espacio, sin embargo, de la sensación que tuve como visitante, de los comentarios de varios conocidos y del post de Colombia Incluyente creo que la Feria no se justificó.

    En el futuro, si Colombia Responsable quiere ser responsable, deberá pensar que su sostenibilidad a largo plazo depende de los mismos fundamentales que tanto se discuten ser: social, ambiental y económicamente sostenible. Por el momento, para mí, la edición de 2009, se quedó irresponsable.

    Con todo, siguiendo a @mediosydifusion creo que hay un espacio ganado, que ojalá pueda justificar su existencia con iniciativas de innovación social mucho más efectivas.

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