En Twitter

    follow me on Twitter

    Quieres que te llegue al mail

    viernes, 12 de junio de 2009

    Semilla, pasado, presente y futuro


    Mucho agua ha pasado debajo del puente de las ideas iniciales de Semilla. Vale la pena hacer un recuento que permita entender porqué estamos dónde estamos y hacia donde nos vamos a proyectar en el futuro. Lo necesito además como una catarsis, para las noticias (positivas) de esta semana.

    Todo comenzó cuando el destino lo quiso. Como emprendedor de la historia, estaba en el aíre, había salido del proyecto de empresa de abogados en Propiedad intelectual y tenía un par de meses para decidir qué hacer con mi futuro. La gerente de recursos humanos, que había conocido las conferencias sobre "ética y gobierno" y "ética y empresa" de mi papá, confió en que nosotros pudiéramos desarrollar un proyecto de cultura ética. Así fue como nació la idea original de sembrar una empresa para hablar de la ética de las organizaciones. El proyecto en Petrobras fue madurando y nuestras lecturas y gestiones nos llevaron a comprender que el discurso que mejor se acomodaba era la idea de que las empresas tenían una reponsabilidad social.

    Esto fortaleció nuestro enfoque, porque comprendimos que además de un tema ético, de participar de la solución de los problemas de la humanidad, por deber, existía también un enfoque estratégico, en el que las prácticas éticas y los modelos de responsabilidad social empresarial, son útiles para minimizar los riesgos con el entorno, con los grupos de interés y para ganar valor de marca, de mercado y conseguir nuevos negocios. Participamos indirectamente en la redacción de informes de sostenibilidad. Esto fue en el 2007, cuando muchas iniciativas como el Pacto Mundial, el GRI, los índices de sostenibilidad, estaban ganando madurez y los indicadores para medir la responsabilidad social, la sostenibilidad de las empresas estaban siendo refinados.

    Aprendimos mucho de estas experiencias y comprendimos que la RSE nos servía para englobar los servicios de consultoría y capacitación que efectivamente estábamos prestando. Al fin y al cabo, la RSE requiere estrategias de comunicación y diálogo, procesos de sensibilización ética, y metodologías de gestión para la estrategia. Al final, el modelo de servicios, estaba implicando un modelo de sostenibilidad organizacional, ya que nuestros servicios llevaban a que las empresas hicieran consideraciones sobre su desarrollo económico, social y ambiental.

    Así fue como comprendimos que debíamos seguir la línea del discurso complejo de la RSE, el de los reportes de sostenibilidad, los índices de bolsa, los negocios inclusivos y empezar a participar, ya no sólo como consultores sino como gestores, en proyectos que generaran impactos sociales y empresariales, que tuvieran relación con la empresa. Era crecer como empresa y crecer en nuestro impacto. Un paso de madurez que ha sido duro.

    Cuando fuímos concientes de ese ejercicio nos encontramos en un contexto de comunicación nuevo: Internet y las nuevas herramientas de socialización y gestión de la información por los usuarios. Éramos usuarios naturales de las redes sociales, y empezamos algunos blogs con la idea de conversar con nuestros grupos de interés y hacernos conocer. Esta relación con la red la estaban teniendo muchas otras personas. Así que empezamos a entender que Internet estaba cambiando el mundo social, político y empresarial (en algunas industrias más que otras). Tratamos de entender el fenómeno siguiendo a los blogueros de tradición, y nos dimos cuenta de que todo el fenómeno de conversación en internet y su impacto en los mercados (bien como votantes o compradores) tenía mucho que ver con cómo la actuación responsable interna y externamente podía beneficiarse de esta ola de comunicación.

    Esta comprension permitió que iniciáramos proyectos para prestar nuestros servicios de RSE, Sostenibilidad y Comunicación usando ahora herramientas de internet, en especial los de la llamada web 2.0. Así nació el proyecto Decaforo.

    Además, iniciamos el proyecto Banca Semilla, nuestro proyecto de participación en la lucha por la pobreza, en el que ofreceríamos servicios técnicos para acercar al sector financiero a las ONG que prestan servicios de microfinanzas. Como era de esperarse, el proyecto tomo un rumbo tecnológico y en este momento estamos estructurando el portal www.bancasemilla.com que servirá como fuente de información y como un intermediario entre donantes y proyectos. Estamos en proceso de conseguir capital de riesgo y ha habido avances.

    Esta mezcla compleja, algunas veces no comprendida, llevará a Semilla al futuro, a un futuro que queremos pensar como esperanzador. Un futuro en el que podamos hacer negocios con empresas que comprendan el potencial estratégico de la responsabilidad social, la comunicación y la gestión de sus riesgos para generar valor social, ambiental y económico.

    Semilla es una empresa pequeña, que presta sus servicios de manera artesanal, sin afán de industrializar sus ideas. Buscamos, siguiendo algunos de los principios del movimiento de consultoría artesana español, entregar respuestas únicas, dedicadas y eficaces, bañadas por la innovación. Los temas los mismos. Las estrategias, los medios, la tecnología, cada vez mejores.

    Eso parece demostrarlo esta semana que pasó.

    No hay comentarios:

    Publicar un comentario

    El blog es un diálogo. Comenta este post.