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    lunes, 8 de marzo de 2010

    Leyendo El Tirano, en época de elecciones, con algo de institucionalidad

    El libro
    Hace unos días, como ando de lector y los libros en euros parecen más caros, me fuí para la biblioteca de mi localidad en Barcelona (si, en Barcelona todos los barrios tienen una) y me saqué "El Tirano" de Valerio Massimo Manfredi, el mismo autor de Los Alexandros, la trilogía que cuenta la historia de Alejandro Magno.

    El Tirano es un libro parecido a Los Alexandros, en cuanto al estilo, la estructura de la narración, las descripciones, lo que me aburrió un poco al principio. Pero ya había sacado el libro y era lo único que tenía en el metro.

    Al final, el libro me atrapó. Plantea la reflexión entre la democracia y la Tiranía. La ineficiencia de la primera versus la eficiencia de la segunda. La unidad de la segunda versus la fragmentación de la primera.

    En Colombia hoy
    No puede evitar pensar en Colombia. El libro me lo empecé a leer justo después de conocer la decisión de la Corte Constitucional que declaraba inconstitucional el referendo reeleccionista diseñado para conseguir la trilelección de Alvaro Uribe, actual presidente de Colombia. Por lo tanto, había leído mucha prensa política del país. Bueno, no tanta. Sólo Semana y El Tiempo que es lo que nos queda, porque el Grupo Planeta nos cerró Cambio dizque por razones financieras. Ayer como a esta hora lo acabé y estamos como a 2 meses de elecciones presidenciales.

    ¿Quién sucederá al gran jefe pluma blanca? ¿Habrá otro a quien las Farc teman? ¿Vendrá un nuevo caudillo para arreglar los escollos gigantes de justicia social, salud, infraestructura?

    Esas mismas preguntas se las hicieron los Siracusos hace más de 2300 años. ¿Quien podría suceder a Dionisio I? ¿Quién tiene la valentía?

    Como hace 2300
    Las preguntas han cambiado, pero la esencia del problema es el mismo. Al morir Dionisio I, su heredero Dionisio II no pudo sostener la paz de papel que había logrado su padre y los Cartaginenses les volvieron a dar chumbimba (mejor dicho los batieron en la guerra) y las intrigas de poder entre la gente del gobierno terminaron por generar la desunión de Sicilia, reunida por Dionisio I alrededor de Siracusa.

    A mí esta historia se me parece mucho a la fragmentación de los partidos uribistas, sumada a las varias candidaturas a la presidencia con porcentajes de intención de voto similares, encabezadas por un Santos que no tiene el carisma de Uribe, y que no cuenta con la unión uribista, por la fragmentación y porque él no es Uribe.

    No estoy diciendo que será la hecatombe, porque yo no hago de profeta y no quiero ser de los que piensan que no es posible una democracia más equilibrada, sin necesidad de figuras salvadores, encarnaciones mesíánicas. Tal vez de lo que se trata es de comprender que ya no somos Helenos luchando contra Bárbaros (aunque la Barbarie no se haya extinguido), sino ciudadanos que buscan territorios de paz para el ejercicio de sus actividades comerciales. O tal vez, precisamente por la barbarie, la tensión es la misma y sea momento de apelar a los dioses para que nos protejan del ataque de los tiranos o de los bárbaros.

    Como sea, como ciudadano que ya me siento, me quedo con una democracia como la de la decisión sobre la reelección de la Corte Constitucional (ojo no con la Corte Constitucional). Me quedo con la democracia de las instituciones, con la que no enamora tanto, pero entrega luces de esperanza de que algún día tengamos madurez democrática, para no hacer depender nuestro destino de la figura "echaaa pa´lante" de algún líder como los de hace 2300 años.

    Con ¿qué se quedan ustedes?

    Notas:
    - Chumbimba: un golpe muy duro
    - Les recomiendo el editorial de Jorge Melo que salió el 4 de marzo en El Tiempo, via @juaneslewin.

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