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    viernes, 22 de abril de 2011

    El dìa del viaje: rumbo al Camino de Santiago

    La idea de hacer el Camino de Santiago me viene desde que, en el 2007, mi padre lo hizo desde Pamplona, siguiendo el camino francés. Fueron casi 800 kilómetros recorridos en 28 días. El Camino nos ha seguido, porque luego ganamos una consultoría para hacer una estrategia de comunicaciones del modelo de competencias de Empresas Polar, en la que usamos la experiencia de mi padre en el camino como un pretexto para hablar de la importancia de los valores, de fijarse objetivos, de buscar los medios adecuados para lograr un fin... La conferencia llevaba el título pomposo de "El camino del desarrollo personal y el liderazgo conciente, reflexiones desde el Camino de Santiago". La conferencia era más bien una charla, coordinada por mi papá, en la que terminaron participando otros empleados de la empresa que también habían caminado unos tramos de la ruta que lleva a los restos del apostol Santiago. Sin embargo, tambbién se trató de un ejercicio de trabajo en equipo muy valioso para nosotros, ya que tuvimos que contar con la ayuda de un diseñador y editor de videos (mi primo Andrés Cano), algunas ideas creativas de una diseñadora industrial (Marcela Garavito), el apoyo creativo y conceptual de un abogado (Emerson Forero) mi trabajo como eje de coordinación entre Empresas Polar y nuestro equipo, y como el decifrador del complejo código del modelo de competencias. El Camino así fue no sólo la experiencia de vida de mi papá, sino toda una larga conversación que incluso nos permitió fortalecernos como equipo y ganar algo de dinero en otro país distinto del nuestro.

    Así que yo he querido hacer el Camino no sólo por las historias de mi padre, sino por lo que representó para mi proyecto de emprendimiento empresarial.

    Luego fue Natucha, mi esposa, la que tuvo la oportunidad de hacerlo. Fue hace más o menos un año. Su experiencia fue diferente a la mi padre, porque fueron menos días, pero en una época más fria. El Camino la dejó con una sensación de "querer más": más tiempo para ella, más kilómetros, más de esa experiencia extraña que pocos logran describir y que no conversamos tanto como la experiencia de mi padre, porque no hicimos de ella una conferencia. Sin embargo, Nata me volvió a picar con las ganas de hacerlo, de vivir esa experiencia de silencio, dolor, amigos y mente, mucha mente para terminar las etapas y pararse a la mañana siguiente.

    Así que, hace algo más de 2 meses Nata y una amiga suya, Carolina Hoyos, a quien nosotros llamamos Caro Pollos, porque nos parece sonoro y divertido, compraron unos pasajes para el regreso de Santiago a Barcelona, donde actualmente vivimos con Nata. El plan era más o menos el siguiente: Caro Pollos y su novio Juan llegarían de París hoy, tomaríamos un bus hasta Vilafranca del Vierso y comenzariamos a caminar durante 7 u 8 etapas. Se supone que estaremos de regreso el 1 de mayo.

    Así que yo estoy acá, en un café internet porque se dañó la conexión de internet de la casa y en un viernes santo Telefónica no trabaja, así digan que la asistencia técnica es 24 horas. Cómo he estado ocupado pensando en otras cosas, no había caído en cuenta de lo importante que es para mí este camino.

    El camino no empieza hoy. Comenzó hace más de 4 años cuando en almuerzo mi papá decidió caminar esos 800 kilómetros, cuando trabajamos para contarle a la gente su experiencia, cuando viví las historias de Nata y cuando compramos los pasajes de regreso. Comenzó en todas la mañanas o tardes o noches en las que salgo a correr, a nadar o a montar en bicicleta.

    Estas dos últimas semanas han sido especiales. He tenido que parar de correr y montar en bicicleta porque tengo (debería decir tuve) un esguience en el pie derecho. Tengo pie cavo, es decir que mi arco es muy grande, lo que facilita que me esguince y que tenga que estirar mucho, porque tiendo a recogerme. Los pies, dicen lo que han caminado por el camino, se valoran mucho, se aprende de su importancia. Yo ya lo se. Mis pies me llevan por todos los caminos y esta vez me llevarán a Santiago de Compostela.

    Hoy, pensando en lo que se venía, recordé este texto de Carlos Castaneda, en "Las enseñanzas de Don Juan" que leí hace tiempo y que recuerdo casi de memoria. Leer el libro fue  consejo de mi Hermano, que hizo algunos kilómetros del camino y que sufrió mucho, pese a su preparación física. Habla de los caminos. Y, ya saben, cuando se trata de caminos, una cosa, llevó a la otra:

    Por eso debes tener siempre presente que un camino es sólo un camino; si sientes que no deberías seguirlo, no debes seguir en él bajo ninguna condición. Para tener esa claridad debes llevar una vida disciplinada. Sólo entonces sabrás que un camino es nada más un camino, y no hay afrenta, ni para ti ni para otros, en dejarlo si eso es lo que tu corazón te dice. Pero tu decisión de seguir en el camino o dejarlo debe estar libre de miedo y de ambición. Te prevengo. Mira cada camino de cerca y con intención. Pruébalo tantas veces como consideres necesario. Luego hazte a ti mismo, y a ti solo, una pregunta. Es una pregunta que sólo se hace un hombre muy viejo. Mi benefactor me habló de ella una vez cuando yo era joven, y mi sangre era demasiado vigorosa para que yo la entendiera. Ahora sí la entiendo. Te diré cuál es: ¿tiene corazón este camino?.
    Seguro que tiene Corazón. Y parte de ese Corazón es que le dedicaré cada paso, paso a paso, a los pasos que mi mamá a vuelto a dar y que, seguron, seguirá dando. Por que para caminar, para despertarme temprano a correr, para querer ser fuerte y llegar a mis metas, ellas continúa siendo mi una gruía en el camino.

    1 comentario:

    1. A pesar de que siempre lo he querido hacer no me veo con fuerzas para hacerlo.

      Saludos.

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