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    martes, 19 de abril de 2011

    El Futuro de la RSE en el contexto de las relaciones internacionales

    Este mes, cómo todos los meses de este año, me publicó www.colombiaincluyente.org una opinión. Esta vez jugando a la futurología y comentando algunos documentos que pueden influir más en la empresa que muchos otras estrategias que a veces tienen más publicidad como la ISO 26000.


    Acá está publicado el post.


    Lo copio acá para que sea más fácil que lo lean y les agregó unos dibujos que voy haciendo a veces mientras pienso o mientras asisto a una charla:

    "Tengo ganas de jugar al futurista, al Maya, al Nostradamus.

    Antes, un poco de contexto. Para algunas tradiciones africanas, a diferencia de la tradición occidental, el futuro se imagina atrás, porque es lo que no podemos ver, el presente es todo lo que vemos, incluido el recuerdo de aquellos que aún recordamos. El pasado y presente están enfrente de nosotros y el futuro está a nuestras espaldas porque no lo vemos. Así que sólo podemos imaginar lo que no vemos, porque aún no lo hemos visto.

    Yo me pondré a imaginar el futuro de la RSE contándoles sobre dos documentos que tienen menos de un año (es el presente que está enfrente de nosotros) y que no he visto comentar a nadie del mundo de la RSE, de las sostenibilidad o del ejercicio de la ciudadanía corporativa, como quieran que les llamen. (A propósito les recomiendo esté post de Josep M Lozano que toca el tema de los múltiples nombres de la RSE y otros). Me refiero al QDDR y al programa de gestión de riesgos del WEF. (Ya explico que significa)

    El QDDR es el primer Quadrennial Diplomacy and Development Review (revisión cuatrienal de diplomacia y desarrollo) del departamento de Estado de los Estados Unidos de Norte América (porque Estados Unidos hay muchos, como México, etc.). Les recomiendo que se lean el resumen por lo menos, porque esté documento marcará la pauta de la diplomacia, la estrategia militar, la acción humanitaria, la estrategia de desarrollo y la manera como el gobierno de EE.UU apoye los negocios de sus ciudadanos. Lo que es muy importante, si se tiene en cuenta que es probable que los demás miembros de la OTAN hagan lo propio y si recodamos que EE.UU sigue siendo la primera economía mundial, el primer país en gastar dinero en cooperación al desarrollo, el lugar donde se encuentra el más grande mercado de capitales -así se esté fusionando con otras bolsas- y el domicilio de la mayoría de empresas multinacionales del mundo.

    Este documento tiene impacto en todas las relaciones internacionales, eso está claro. Pero ¿qué tiene que ver con la RSE? Todo. El documento utiliza las narrativas de los derechos humanos, el desarrollo, la construcción de paz, la sostenibilidad como mecanismos necesarios para una diplomacia y un modelo de cooperación internacional que permita asegurar el principio central de seguridad que moviliza la acción internacional de los EE.UU. Las empresas, en especial las más grandes, tienen acá no sólo una oportunidad, sino una obligación de ajustarse y colaborar con un enfoque que integra los grandes temas de la agenda global, con los temas de seguridad y estrategia geopolítica.

    Comprender los detalles del documento y explicarlo en toda su dimensión no es algo que se pueda hacer en este espacio reducido de un blog. Sin embargo, los comentarios anteriores nos sirven para pensar que la RSE tiene marcado un futuro integrador de los temas de la agenda global: participación con ayuda o con extensión de su núcleo de negocio en las crisis humanitarias, apoyo a las actividades de desarrollo, alianzas público privadas para la búsqueda de la paz, lucha contra el calentamiento global y mitigación de sus impactos... Lo anterior, respaldado por una estrategia global que está aprovechando la agenda global para trabajar por sus intereses. Es casi una novedad que estos temas se empiecen a integrar de una manera tan concreta con la estrategia militar y geopolítica.

    El modelo tiene muchos problemas, que no se pueden detallar acá. Sin embargo, si puedo decir que me parece que hay dos posibles visiones que coexisten en el documento mismo y, en general, en el proyecto de expandir el modelo económico, el modelo político y el modelo social del capitalismo fundamentado en el consumo. La primera visión considera este ejercicio como una forma clara de imperialismo; una segunda ve en este proyecto la posibilidad de participar en la mejora de la calidad de vida de todas las personas que están sufriendo.

    La diferencia entre las dos visiones es más compleja de matizar en lo político. Sin embargo, la empresa privada que está desarrollando negocios en muchos ámbitos locales, tiene la capacidad de convertir el modelo en una oportunidad de trabajar por la protección de los derechos humanos, la conservación del medio ambiente y, también, el aseguramiento de la sostenibilidad del negocio. Acá la RSE y todas sus herramientas -aún por refinar- tiene mucho que aportar.

    Así que, en ese ejercicio de aprovechar el potencial de actuación de las empresas en lo local y la búsqueda por garantizar mayor seguridad en los negocios, el WEF (World Economic Forum- Foro Económico Mundial) ha lanzando un modelo global de gestión de riesgos, el Risk Response Network (red de respuesta a riesgos) que, sin que lo mencione, se alinea con el proyecto QDDR. La herramienta, que se resume acá, es útil para que las empresas reflexionen sobre las conexiones que existen entre los problemas globales y sobre el riesgo que estos representan para los negocios. En últimas, es un camino para la supervivencia del modelo económico actual. El Risk Response Networkcalentamiento global, crisis humanitarias, conflictos armados, estabilidad política, etc.

    Acá, de nuevo, la RSE tiene mucho por aportar, pero también por aprender y por hacer para diseñar y optimizar herramientas de gestión empresarial que respondan a estas necesidades. Acá es cuando yo veo el futuro. Y quiero ser optimista. Aunque ambos documentos dan para las dos cosas.

    Imagino un modelo empresarial que comprende que lo mejor para el negocio es considerar un entorno complejo en lo ambiental, en lo social, en lo económico y en lo conflictivo. Imagino un modelo de gestión empresarial que es sensible a la realidad y que cuenta con herramientas para tomar decisiones considerando la problemática global en lo local. Imagino un modelo de liderazgo emocionalmente sensible al sufrimiento humano, que usa la capacidad de la gestión empresarial, para movilizar ideas, capitales, personas, proyectos, etc., en la búsqueda de modelos de negocio que protejan el ambiente, respeten los derechos humanos de las personas, y crean verdaderas oportunidades para el desarrollo de las libertades.

    En principio mi imagen no es original, porque, de hecho, parece que es parte de la idea de todos los que trabajamos por pensar, desde el ámbito empresarial, en un modelo de administración de los negocios que cambie los clásicos modelos de explotación de las personas y de la naturaleza. Sin embargo, hay un punto nuevo en esta imagen y es la condición de posibilidad que se abre con la reflexión de los poderosos sobre la necesidad de solucionar los grandes problemas globales, para poder hacer negocios. Tal vez no sea el fin del capitalismo –como quisieran los marxistas que aún quedan- pero puede que lo que presenciaremos -acá el Maya interior- sea una modificación profunda del modelo empresarial y de todo el sistema de global que, con las herramientas refinadas como las de la RSE, nos conduzca a un mundo un poco más sostenible, pacífico y justo.

    Soy consciente de que también puede pasar lo contrario, que los ricos sean más ricos, los pobres más pobres y el mundo cada vez más en riesgo de un colapso. Sin embargo, a veces, dónde menos lo esperas, vez trazos de esperanza.

    ¿Cómo lo ven? ¿Hay algo de esperanza? ¿Es imperialismo puro? ¿Es parte del camino?

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