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    miércoles, 25 de mayo de 2011

    Apuntes sobre innovación social y ambiental

    Publico la última columna del mes de mayo en Colombiaincluyente.org

    Son intuiciones sobre la manera como la innovación abre espacios para un mundo diferente. Son apuntes de mis observaciones. 

    Lo transcribo acá para mayor facilidad:



    Algunas veces, mi gen emprendedor siente cierta envidia hacia ideas innovadoras desarrolladas: ¿por qué no se me ocurrió a mí? es una de mis preguntas típicas. Pero la más triste de todas es: ¿por qué no desarrollé esta idea, que ya había pensado?, en especial cuando veo que ahora es buen negocio.

    Ese mismo gen me hace llevar una agenda en la que anoto cualquier idea que se me ocurre o que veo en algún viaje o mientras camino por cualquier esquina. Muchas de esas ideas no las llevo a cabo, pero suelo hacer pequeños planes de negocio en el bus, en el tren  o en el avión, cuando voy de regreso a casa. Me digo cosas como: yo adaptaría 
    Happy Pillsal mercado bogotano con un poco de humor urbano y pinta de farmacia de Colsubsidio. O, para el otro lado: si pusiéramos un “Hamburguesas El Corral” en plaza Catalunya, seguro que tendríamos más visitantes que el Corte Inglés y Hard Rock Café y tendríamos que incluir en el menú cerveza o vino. También pensé hace muchos años que Crepes & Wafles debería cruzar fronteras, hasta que empecé a ver que ponían uno en Madrid, en Quito y así: ¿Por qué no desarrollé esa idea? Y con los negocios de internet me pasa todo el tiempo: deberíamos hacer una red social para compartir habitación cuando vayamos de viaje (couchsurfing), o deberíamos tener un sitio en el que podamos cambiar artículos o arrendar el piso (loquo).

    Recientemente mi mente vaga por terrenos del emprendimiento menos conocidos y explorados –aunque cada vez con más atención e interés- por el sector empresarial, los que tienen que ver con el emprendimiento social o ambiental. Es decir aquellos proyectos que bien como empresa o como organización sin ánimo buscan generar impactos positivos directos en lo social y/o ambiental. También mi gen emprendedor se repite constantemente: ¡qué buena idea! ¿qué pasaría si la desarrolláramos en un contexto cultural diferente? Una de esos emprendimientos sociales fue el Grameen Bank, un banco que surgió de la necesidad de Muhammad Yunus para prestar dinero a personas en grave situación de pobreza.  Su idea tuvo tal impacto, que hoy el microcrédito hace parte central de la agenda global de la cooperación al desarrollo.

    Pero la historia no para ahí, muchos emprendimientos más modestos tienen un gran impacto. Two Degrees, por ejemplo, es una emprendimiento para ayudar a niños en situación de desnutrición, con unos packs nutritivos. El modelo de negocio es simple: por cada barrita energética que alguien consume en Estados Unidos (por el momento) ellos donan un pack nutritivo a través de una ONG aliada. El modelo replica la idea de otro emprendimiento, Tooms, una empresa de zapatos argentina que por cada zapato que vende, dona otro a niños que no tienen para comprar y que deben andar descalzos. Con estas ideas en mente he redactado mentalmente planes de negocio para desarrollarlas en Colombia, o proponérsela a algún cliente, que quiera acercar más su núcleo de negocio con el impacto social.

    Hablando de ideas con impacto ambiental, hace un par de meses, montando en bicicleta, conocí a Albert Buscató. Pude entender –de su catalán pausado- que tenía un negocio de bolas de golf ecológicas y me atreví a preguntar. ¿Bolas ecológicas? “Sí, bolas de golf biodegradables, se llaman ECOBIOBALL y la empresa Albusgolf. Están hechas de un material biodegradable y rellenas de comida para peces. Son para cruceros o para jugar en estanques o lanzar al río. En 24 horas la bola se degrada y en 48 horas la comida está lista para que la consuman los peces. Además de que no dañamos el ambiente, les enviamos un regalo a los peces.”

    Claro, dijo mi gen emprendedor inmediatamente, cómo no se me había ocurrido. Me interesó mucho su proceso creativo, porque usualmente no conoces directamente a alguien que tenga este tipo de ideas. ¿Por qué hiciste este negocio? ¿De dónde surgió la idea? “Bueno, un día pensando se me ocurrió, así que hice pruebas, trabajé, trabajé y trabajé, monté un plan de empresa, conseguí inversores y ahora estamos posicionando nuestro producto en varios países del mundo. Nos han sacado en televisión, en la prensa, en la radio. Las ECOBIOBALL han sido muy bien recibidas (ver notas
    )”. Noten que la idea vino de la nada, como muchas que no vienen, pero el truco estuvo en trabajar, trabajar y trabajar. Ninguna idea es valiosa en si misma. Necesita trabajo e inspiración.


    Las primeras ideas de emprendimiento, las más tradicionales, me siguen pareciendo interesantes, creativas y necesarias, sin embargo, hay algo muy especial cuando alguien lanza una idea o un producto que tiene, en su ADN, una lógica protectora del medio ambiente y beneficiosa del entorno social. Desde el Grameen Bank, que ha tenido la capacidad de poner a pensar a toda la industria financiera en los excluidos del sistema, hasta ideas de desarrollo complejo como una bola biodegrable, todas tienen la capacidad de ponernos a pensar en una forma distinta de hacer las cosas en nuestra sociedad. Además, nos hablan de personas que han decidido actuar en contextos de crisis, usando las herramientas del sistema para ir transformando poco a poco su lógica.

    Tenemos muchas tareas pendientes y la necesidad inmensa de buscar nuevas formas de pensarnos en sociedad y de encontrar maneras de llevarlas  a cabo. Esto implica un trabajo intenso en lo cultural, en lo económico y en lo ético para sobrevivir. El emprendimiento con impacto social tiene la cualidad de que pone en interacción estos elementos, ya que, por lo menos, logra tres cosas: (1) nos hace reflexionar sobre la capacidad que tenemos para que todo funcione diferente, (2) nos permite comprender que es posible ganar dinero generando impactos más allá del negocio mismo, y (3) nos permite entender que es posible construir valores y modos de acción correctos incluso en uno de uno de los escenarios más complejos: el mundo de los negocios.

    Tal vez sea tiempo de dejarse llevar, para no decir más: ¿por qué no desarrollé esta idea?

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