En Twitter

    follow me on Twitter

    Quieres que te llegue al mail

    viernes, 26 de agosto de 2011

    ¿Qué papel tienen las empresas en la construcción de Paz? A propósito de los rumores de paz en Colombia

    Estoy a punto de regresar a Colombia luego de un año de estudiar y trabajar en la Escola de Cultura de Pau de la Unviersitat Autónoma de Barcelona. Desde lejos, muchas cosas se ven diferentes y más cuando estás analizando otros conflictos armados en todo el mundo. Por eso escribí sobre "paz" en mi columna mensual en Colombiaincluyente.org. 


    Transcribo el texto. Ya me dirán que opinan. 


    "Hablar de paz en Colombia fue, en los últimos diez años, un tema políticamente incorrecto. En la izquierda o en la derecha el tema estaba vetado. Al lado derecho porque se veía una herejía frente a la estrategia de mano dura encabezada por Uribe. A la izquierda, porque quién podría pensar que el gobierno de Uribe lo tuviera en su agenda. La verdad, en el alto gobierno colombiano el tema de la paz siempre aparece como una posibilidad; de hecho, el mismo Uribe tuvo algunos coqueteos y tomó algunas decisiones que podrían interpretarse como gestos de paz: la liberación en 2008 de algunos presos de las FARC es un ejemplo de este tipo de gestos. 

    Durante el gobierno de Santos ya han sido varios los editoriales y artículos que ven la posibilidad de que se hable de paz, que no necesariamente significa hablar de proceso de paz. La frase de posesión del presidente Santos, de que la puerta de la paz no está cerrada con llave, dejó entrar una pequeña luz para los que creemos que en Colombia el asunto de la paz es no sólo necesario sino urgente.

    Hoy me atrevo a hablar del tema porque la revista Semana hace un resumen sobre el estado del arte de la paz en Colombia. El artículo se centra en la versión más simple de la paz: una entre el Estado y los grupos guerrilleros y que sólo toca tangencialmente el problema de la violencia generada por las bandas emergentes, dejando por fuera los temas sociales y económicos de la paz: la desigualdad y la pobreza, que son también formas constantes de violencia. Me parece que leer el análisis en el artículo “Rumores de Paz”  es útil para las empresas, ONG y académicos que tengan dentro de sus agendas actuar de manera socialmente responsable. Además, me sirve como excusa para lanzar unas preguntas: ¿Qué rol tienen las empresas en la construcción de paz? ¿Qué pueden hacer para que los rumores se conviertan en realidades?

    En primer lugar, hay que aclarar que Colombia no merece ni resiste un proceso de paz al estilo del fracasado Caguán. La opinión pública, que es una forma dispersa de decir el electorado, o el mercado, no respaldaría otra zona de despeje ni la posibilidad de que las élites estatales y guerrilleras negocien los puntos más relevantes de lo que podrían ser los acuerdos políticos que orienten la vida de nuestro país por los próximos años. Aunque el proceso fuera exitoso, creo que las bases de un acuerdo político sostenible deben ser realmente inclusivas y el problema es que en muchas zonas del país el Estado está muy lejos de representar al pueblo y las FARC o el ELN también lo están.

    La paz que imagino pasa por el filtro social  de las organizaciones que se traslapan y relacionan en los diversos entornos de nuestro territorio. Imagino una paz localizada, en la que el Estado, las empresas, los antiguos guerrilleros y paramilitares extiendan de manera democrática los deberes del Estado de garantizar los derechos de los ciudadanos. Esto pasa por un ejercicio local de reconciliación, de justicia y de reparación. Sin el ejercicio local, seguiremos viendo extradiciones o negociaciones penosas.

    Los territorios en los que aún hay presencia guerrillera o de las Bacrim, son actualmente necesarios y deseados por el Estado, porque allí se encuentran los recursos naturales que pueden dar riqueza al país y a cada una de las comunidades, o que pueden dar combustible al conflicto y acabar con el agua y la biodiversidad.

    Las empresas son en estos entornos un punto de encuentro y son potencialmente generadores de riqueza local y nacional. El problema es que no siempre el sector empresarial está dispuesto a participar de la construcción de paz, porque esto implica que tengan claridad sobre su compromiso ético para actuar de manera transparente y responsable en los ámbitos sociales, ambientales y económicos. En un contexto de conflicto o de construcción de paz, implica que las empresas deben tener claro su rol de gestor horizontal y vertical de relaciones, rotas en sociedades divididas.

    Como a muchos ciudadanos y empresarios, a mí no me simpatizan las guerrillas, los paramilitares y los mismos militares. No deberíamos vivir en una sociedad que dependa del ejercicio de la violencia. Sin embargo, cuando el asunto se mira en un entorno concreto, que cuenta con la presencia de estos grupos, el sector empresarial debe ser consciente de que si quiere construir un entorno de confianza, tendrá que participar en la integración de todos los sectores locales y eso incluye a los que están o estuvieron armados. Esta integración pasará por un llamado del Estado para buscar la manera de trabajar conjuntamente con las personas detrás de las armas, para luchar contra la corrupción, por la protección del medio ambiente y  por la garantía de respeto de los derechos de cada ciudadano… todos incluidos. 

    Tal vez los rumores de paz en el alto gobierno Colombiano sean susurros en el ruido de la guerra, pero si se convierten en palabras y acciones concretas de paz, tendrá el sector empresarial que ponerse a la tarea de tejer redes locales para contener las necesidades de todos.

    ¿Están preparados?"

    No hay comentarios:

    Publicar un comentario

    El blog es un diálogo. Comenta este post.