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    martes, 21 de febrero de 2012

    Necesitamos un sistema de trasporte más eficiente


    Notas sobre mis intentos de moverme en bici en la Bogotá que tanto quiero

    Bogotá me encanta, por su cultura, por su gente, por el clima, por los cerros al oriente y las puestas de sol, que uno puede coleccionar en su memoria cuando sale cansado de trabajar y el sol le pega rosado en el cachete. Bogotá es una ciudad compleja, cosmopolita y agresiva, global y premoderna, lujosa y miserable. El contraste es el día a día. El contrate a veces duele, pero me encanta, me encanta respirar la vida. Viviendo acá me siento en un resumen de la humanidad. En Bogotá se vive el norte y el sur, el desarrollo y el subdesarrollo, la paz y la guerra, todo al mismo tiempo, y tal vez en un mismo territorio, si se puede llamar así las muchas ciudades que existen en un área de 1776 kilómetros cuadrados.
    A veces, sin embargo, Bogotá me asquea, me desespera, me deprime. En especial cuando tengo que recorrerla en hora pico, que ahora parece ser cualquier momento del día. Puedo soportar sus contrastes dolorosos, porque creo que la ciudad tiene capacidad de trabajar por mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Puedo resistir a su dialéctica constante. Pero no me aguanto el tiempo perdido en la silla del carro, del taxi, del bus sucio por la 11, por la 13, por la 7, por la 100, por 53, por la 26. No me aguanto sus huecos y a esos taxistas que pueden darse el lujo de trabajar en sólo algunas cuadras.
    Bogotá resiste muchos problemas, pero ya se está colmando la copa de su capacidad de moverse. Cada esquina es como un trombo que la amenaza de muerte, porque no puede ser una ciudad moderna si su cultura no puede moverse, si sus negocios no pueden llegar a tiempo, si las citas se alargan 15, 20, 30 minutos “por un trancón”.
    Bogotá necesita una solución para moverse al ritmo frenético que propone. El nuevo alcalde, lleno de promesas, parece no tener ideas interesantes para solucionarlo. Cerrar la séptima sin un plan de movilidad del centro parece un chiste perverso (risas macabras). El problema es cultural, es de inversión, es de infraestructura, es de un modelo distinto de ciudad, es de movilizar la participación de actores económicos, de cada uno de los ciudadanos que se moviliza, de todas las instituciones públicas.
    Yo he querido hacer algo y he sacado mi bici. Comencé poco a poco: primero viviendo cerca de la oficina, un lujo en una ciudad que está inflando sus precios. Luego empecé viniendo en bici y sorteando el obstáculo de convencer al celador del edificio que parquear la bici debería ser un derecho y no una súplica. Luego he intentando irme a las reuniones de trabajo, pedaleando despacio, para evitar el sudor excesivo, sorteando taxistas, respirando aceleradas de busetas ágiles, esquivando viejitos en las esquinas y gorditas en los semáforos.
    Ser coherente con las ideas propias es difícil. Si todos nos moviéramos en bici, en el transmilenio atestado de incautos y carteristas, o en las busetas sucias, desordenadas y operadas por mafias antiguas, mejoraríamos la movilidad de la ciudad. No es fácil, porque parquear una bici en Bogotá es riesgoso o imposible. Una mañana de coherencia me fui a una reunión y en el Teleport y no me dejaron entrar, así que me vi obligado a dejar la bici en Hacienda Santa Bárbara, donde me cobraron la barbaridad de $10.800 pesos por 6 horas de parqueo de la bici. Una tarde cualquiera de ciudadano me monté en transmilenio y al salir había mezclado varios perfumes.
    Bogotá necesita muchas soluciones, necesita integrar todo su potencial, moviéndose de manera fluida, para eso es preciso que todos aportemos un grano de arena, que nos aguantemos esos buses, ese tumulto en el bus rojo, esos desplantes de los taxistas y que andemos en bici, que saquemos menos el carro. También necesita un plan de gobierno serio que acabe con las mafias, que construya un metro y que amplíe la capacidad de transmilenio: sistema integrado de transporte se llama casi en todas partes. Pero necesitamos que en este ejercicio de coherencia participen los edificios empresariales, los centros comerciales, las instituciones públicas y todos los conductores que no se animarán a dejar su carro en casa para hacer el aire más limpio y la ciudad más ágil. Santa Bárbara no puede seguir cobrando $2000 pesos por la primera hora y 500 pesos por cada 15 minutos para parquear una bici, en los edificios de oficinas necesitamos espacios para nuestra bici. No puede ser qué resultemos castigados con tarifas infladas por tratar de movernos más rápido y despegar 4 metros cuadrados de vías, dejando el carro en el garaje.
    ¿Qué opinan?

    2 comentarios:

    1. Yo también he intentado darle a la bici en Bogotá. Y siempre lo hago con el sentimiento paradójico del ninno tirando estrellitas de mar en una playa atestada de las mismas... Para qué salvar dos o tres, si las demás mueren? El caso es que en lo corrido del anno me he ido una sola vez en bici a mi trabajo y siempre me prometo seguir haciéndolo, para dar algo más que quejas contra los trancones y la contaminación. De hecho la última motivación me vino de una noticia que leí sobre los copetones, que se están yendo, que los está matando el ruido y el smog. Me gustaría seguir haciéndolo, aunque el par de veces que lo hice el anno pasado me agripé y la única vez que lo hice este anno también. No sé si haya relación de causalidad entre mis idas al trabajo en bici y la gripa, pero la verdad es que todos sabemos que con los niveles de contaminación no sería absurdo pensarlo. Sin embargo, precisamente si me enferma montar en bici 40 minutos en Bogotá, eso muestra la necesidad no sólo de mejorar la movilidad sino de mejorarla respetando el medio ambiente. Sigo creyendo que la bicicleta ofrece una respuesta a la movilidad que en un medio ambiente sano y seguro es saludable, ecológica, económica y eficaz; entre más personas tomemos la bicicleta como medio de transporte en Bogotá se generara más respeto por parte de los carros, y, bueno, con una masa crítica, hasta mejor medio ambiente y movilidad.

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    2. Gracias por tu comentario.
      Trataremos de construir esa masa crítica.

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