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    miércoles, 29 de agosto de 2012

    Mi balance sobre TedxGuatavita: Hay campo en el campo

    El sábado 25 de agosto de 2012 asistí a TedxGuatavita: Hay campo en el campo.
    Guatavita nos recibió con su clima de montaña tropical. A 2668 metros sobre nivel del mar, en la cordillera andina, el clima es cambiante, el sol pica cuando se ve y el viento hiela cuando sopla. Si te quitas el saco enfrías los huesos, si te lo dejas puesto y hay sol, te sancochas.

    Mi balance del evento es positivo. Sin embargo, creo que queda mucho por aprender y por aprovechar del espacio TedxGuatavita.

    La asistencia fue la gran ganadora. No los conté, pero había calculado que en el teatro municipal cabían 150 personas sentadas. Así que calculo un asistencia de unas 200 personas, entre las que entraban y salían, las que no se quedaron toda la tarde y las que siempre estuvieron de pie. Tampoco conozco la estadística pero podría decir que había una mayoría femenina. De hecho, hubo equilibrio en las presentaciones: de 10, 5 fueron realizadas por mujeres.

    Las historias que se presentaron fueron muy inspiradoras. Un buen resumen podría ser que si, que realmente hay campo en el campo. Pero creo que ese resumen se queda corto, porque no logra explicar que no sólo hay campo, sino que hay mucho espacio, que las oportunidades para innovar, para generar alianzas, para pensar un modelo distinto de sociedad son inmensas, ahora mismo me parecen infinitas. Y seguirán siendo infinitas mientras exista la imaginación y nos demos espacio para hacer realidad las buenas ideas.

    El ambiente de la gente que asiste también es muy interesante. El promedio de edad estará entre los 25 y los 35 años. Aunque había algunos pocos de más años. El nivel educativo es alto. La mayoría eran profesionales. Hay que decir también que se siente un dulce ambiente hippie. En las conversaciones viajaban nuevas ideas, de formas diferentes de entender nuestros problemas como sociedad y de encontrar estrategias para enfrentarlas.

    Creo que hizo falta mayor participación de los habitantes de la zona, de las personas que realmente son de la región, porque nacieron allí y no porque la disfrutan los fines de semana o sueñan con un retiro bucólico en la naturaleza. La asistencia de la región estuvo centrada principalmente en los hijos adoptivos de Guatavita, artesanos de entre 25 y 35 años que viven en el pueblo hace máximo una década, aunque la mayoría son recientes.  Sólo hubo dos experiencias de la zona; pensadas, construidas y mantenidas allí. La historia de Artesanías Chaleche es un invento de las mujeres de una de las veredas de la región. Y la la historía de Comunidad Mhuysqa de Sesquile  está tejida con los hilos de los ancestros indígenas. Sin embargo, las demás historias resaltaron el rol de personas de ciudad, que han entendido que pueden hacer algo en el campo y que aprovechan la finca de los abuelos o de los papás para hacerlo y, claro, hacerlo muy bien. Todas fueron historias muy valiosas, pero me quedé con ganas de entender y de ver cómo se imaginan los propios campesinos el campo. Es cierto que en todas las historias aparecen los campesinos, pero a mi gusto habría tenido más impacto oírlos directamente.

    También vale la pena agregar que, aunque las historias tenían un alto potencial inspirador, que eran basadas en experiencias transformadoras y que parecían estar cambiando  el campo y así, poco a poco, la sociedad, las presentaciones fueron lentas, poco emocionales e incluso aburridas. Asistencia e ideas que motivan son el centro de la virtud del evento, mientras que el carácter de los oradores será uno de los principales retos por mejorar. Se salva de está crítica la cancha emotiva de Pedro Medina y la simpleza profunda y disciplinada de doña Elvira Villalobos.

    Finalmente, es importante mencionar la gestión de Felipe Spath y su pequeño equipo, quienes se cargaron sobre sus hombros la organización del evento, sin dejarse ayudar mucho, pero con mucho entusiasmo para que fuera realidad.


    Esperemos que TEDxGuatavita sea ya una institución, un piloto de buenas ideas en este pueblo piloto. Esperemos que ideas como las vistas sigan dando frutos, frutos de la tierra, como el campo nos enseña. Porque esta es un ratificación de que si: ¡hay campo en el campo!, mucho, infinito,

    Acá pueden encontrar fotos, biografías y un resumen de TedxGuatavita

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