En Twitter

    follow me on Twitter

    Quieres que te llegue al mail

    martes, 13 de agosto de 2013

    El valor de un equipo

    Quizá lo mejor de este año, a parte de tantas cosas, ha sido contar con un equipo.

    Con las emociones de haber pasado de los 30 años y estar cada vez de manera más oficial en el "tercer piso" escribí este correo a mi equipo que comparto publicamente, porque creo que es útil para otros equipos que están en el final de la montaña de un proyecto, o en los últimos metros de su carrera hacia el siguiente éxito.

    Al final, además, un divertido video que hicimos para una convocatoria de INNpulsa:

    Querido Equipo, 

    Como dijo alguna vez Gabriel García Márquez: la melancolía es una forma de idealización de los recuerdos y esa definición encaja muy bien en mi forma de acercarme al pasado, incluso cuando es reciente. 

    Así que escribo estas lineas con una extraña sensación de temprana melancolía. Tan temprana como nuestro equipo. 

    Quizá uno de los equipos con más alto potencial, no sólo por las capacidades individuales sino por las sinergias. Porque la magia de los equipos está en que las sumas no son aritméticas sino metafóricas. Por que un equipo no es lo que si dice que es, sino es todo lo que no se expresa, porque se explica mejor como una comparación de la imaginación humana, que es infinita y por lo tanto la suma de imaginaciones es una suma interminable de posibilidades.

    Las competencias físicas en forma de masivas carreras de ciudad, como la media maratón de Bogotá, de Barcelona o como el Triatlón de Calima, o de San Andrés,entre muchas otras, me han enseñado disciplina, orientación al logro y constancia, pero quizá lo más importante es que cada prueba física es la síntesis del desarrollo de un proyecto. Todo comienza como una fiesta, cada cuál tiene una meta por cumplir, unas expectativas de rendimiento, de mejora del tiempo y disfrute del proceso. Los primeros kilómetros son ligeros, divertidos, pero a medida que el pavimento pasa por debajo de los pies los músculos se tensan, la respiración aumenta y la energía disminuye. En algunos momentos correr es más suave porque estamos descendiendo y otras mas duro, porque la inclinación aumenta.

    Llega el momento cuando queda el 15% de la carrera y la mayoría de kilómetros ya están hechos, en que la mente quiere detenerte: la espalda se tensa, los músculos arden y no hay tanto oxígeno por las venas. El corazón late, late, late... Lo últimos kilómetros son los más duros. A la mente las dudas se acercan preguntando por el sentido de tantos meses de entrenamiento y de tanto esfuerzo acumulado. 

    Y si el final de la carrera es subiendo una montaña, a veces la agonía se parece a la muerte o a esos segundos fugases de un placer contenido: doloroso e invitable. Muerte y vida unidas a un  tiempo.  

    Entonces, sólo claridad en que la meta es posible, convencimiento de que cruzarla desprenderá explosiones parecidas a la felicidad y confianza en que cada célula tiene un poco más para darnos, permiten resistir los metros finales. 

    La llegada es siempre lo más emocionante, porque es una alivio y un premio al deber cumplido. La meta nunca llega sola, sino que llega acompañada de otras metas nuevas: la próxima carrera, el próximo entrenamiento y el tiempo que haremos el siguiente año. 

    Así son los proyectos. O casi todos. 

    Así estamos con ISLA. Quedan pocos kilómetros, subida y el esfuerzo necesario es extenuante. Una meta cercana nos espera, con premios y con alivio por el deber cumplido. Quizá una probada de felicidad.  
    Estamos cerca de pararnos en la siguiente cima para observar un valle de incertidumbres, de nuevas carreras, montañas y cimas. 

    Con ISLA hay un diferencia frente a las carreras que corro, frente a las montañas por alcanzar. El esfuerzo es compartido y cruzaremos la meta juntos, para entender las posibilidades del paisaje que es el mundo. Lo mejor de todo es que el límite siempre es cielo, que, como diría el poeta, ni es azul ni es cielo. Es lo que podamos hacer de él. 

    Gracias por ser un gran equipo, por recorrer estos kilómetros juntos y por comenzar a pintar con buenas emociones los recuerdos"

    Hasta acá el correo. Ahora el video para que nos conozcan: 


    ¿Cómo lo ven?

    1 comentario:

    1. Hola Juan. Me gustó leer esta entrada. Por la belleza de las palabras y por el contenido. Yo me he sentido muy sola en mi proyecto SonOro, imagino que a muchos les pasa lo mismo, y cada vez estoy más convencida de que lo que hay que hacer es encontrar un equipo, por más difícil que sea ese trabajo conjunto. Con respecto al video, me encanta la estética. Sin embargo voto por una versión en español, también en portugués (un latinoamericanismo que me ha ido invadiendo) y que el ritmo sea un poco más lento, yo tuve que usar la pausa para poder entenderlo, lo confieso. Reitero mis felicitaciones, un abrazo SonOro ;)

      ResponderEliminar

    El blog es un diálogo. Comenta este post.