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    sábado, 3 de septiembre de 2016

    Notas sobre los acuerdos de paz (confesiones, lecturas y acciones)

    Los acuerdos de paz y el momento histórico que atravesamos es causa de emociones y miedos. El objeto de este post es resumir mucho de lo que he venido leyendo, escribiendo y haciendo desde el anuncio de la firma. Es una mezcla de mis ideas y de textos que me han ayudado a entender el complejo reto que enfrentamos. 

    Tiene 3 partes: confesiones, textos que creo que aportan a esta visión y los proyectos en los que he trabajado -con otros ciudadanos- y que creo que vale la pena apoyar. 
    Comencemos: 



    CONFESIONES


    Post en Facebook, publicado el 25 de agosto originalmente. 
    Aclaraciones previas. Confesarse es un asunto complejo. Hay impresiones (e imprecisiones)  históricas de mi parte, que buscaban darle dramatismo literario al texto, tratando de dejar claro que no me considero un experto en paz, sino un ciudadano comprometido. 
    "Esto de la paz es algo a lo que llegué por carambola. Primero porque hablar de Sostenibilidad o RSE en Colombia pasaba por el conflicto. Luego porque entré a la Escola de Pau pues necesitaba visa para venir a Barcelona. Y finalmente, porque este afán emprendedor, este miedo a perder una oportunidad o está megalomanía de entenderlo todo, me llevaron a ser uno de los fundadores de Peacestartup. El cierre a esta serie de carambolas del destino me lo entregó un comité de premios Nobel el año pasado, otorgándome un honor y una responsabilidad. 
    Desde el comienzo he seguido los acuerdos, así como sigo cualquier tema de actualidad; como el fintech, o los olímpicos. Pero desde el año pasado con mucha seriedad, pues en muchos foros locales e internacionales muchos querían escuchar mi opinión y era mejor entender lo básico.
    Acá mis confesiones: confieso que no entiendo todos los acuerdos. De alguna forma al menos los he leído, pero hay tecnicismos jurídicos e implicaciones políticas con las que me quedo corto. No quiero pensar que será de los que no los leen o creen lo que dice el noticiero o la emisora que escucha en la mañana.
    Confieso que siempre los leo como un avance, me cuesta afinar el ojo crítico y los leo como nuevos argumentos para fortalecer mi tesis de que este proceso vale la pena. Imagino que también les pasa a los que ya hace rato no creen en el proceso. La ambigüedad de los acuerdos, como todo texto escrito, permite interpretación, y todos la usamos según nuestra tesis inicial. La ambivalencia de un proceso de paz, por definición, implica verse a sí mismo en la lectura y fastidiarse por algunas consecuencias.
    La idea de una paz negociada ya de por sí se me antoja antipática y un contrasentido, pues todos sabemos que la paz es algo del día a día, que se hace en la casa, en la familia y en lo público; con servidores públicos honestos y una visión compartida de país.
    Confieso que a mí ver a Marquez o a Piedad Cordoba me produce el mismo fastidio que Uribe y u Ordoñez, o el mismo que Petro o Peñalosa. Pertenezco a una clase de personas que desconfía de ese tipo de figuración política. Santos con su mermelada y su poca gobernabilidad para asegurar la paz también me resulta antipático, calculador. En otras palabras, confieso que un país en paz sería más fácil con otro liderazgo; con ética y un poco de amor por lo público todo esto sería más fácil. Me parece simple: cuidar el país como su casa y argumentar en el debate público como con el amigo terco o el tío sobrado. 
    Pero no tenemos esa clase de gobernantes. No tenemos un proceso de paz perfecto, y ni siquiera una economía en su mejor momento. Tenemos al guerrero del Uribe que tenemos, al sinvergüenza del Marquez y al acomodado del Santos; para no mencionar a una larga lista de gobernantes, contratistas y empresarios muy corruptos. 
    Pero en medio de todo esto, la conversación es sobre la paz, sobre ese valor supremo; la conversación es sobre el deber ciudadano de leer unos acuerdos ambiguos, complejos... Largos!
    Hoy he leído a mucha gente recomendando que se lean los acuerdos. Vale la pena la tarea, pero quizá les quede mucho por entender, pues los textos no podrán describir nunca si las FARC o el gobierno han sido sinceros. El problema objetivo de la guerra es que todo se vale y -confieso- que me da un miedo inmenso esta conciencia de que la guerra no se acaba hasta que se acabe, trascendiendo firmas de acuerdos y plebiscitos. 
    Así que -sigo confesando- creo que la gente votará con el corazón, por una idea simple, sin argumentos definitivos, de que estos acuerdos hacen historia, sin muchas arandelas, por sentirse parte de un futuro que saben podría, solo podría, ser distinto. 
    Yo ya me leí los acuerdos y con todo lo que no me gustan, confieso que mi voto dirá si, porque está parece una ventana de oportunidad de que realmente tengo algo que decir sobre el futuro, porque mi corazón prefiere sentir que hay un nuevo camino.
    Diré que sí porque creo que es un paso, un pequeño paso, un pasito para comenzar esta maratón de intentar ser más tolerantes y respetuosos con los otros".




    TEXTOS QUE SIENTO VAN POR ESTA LINEA DE CONFESIONES
    El mismo día que publiqué el post, la Universidad de Antioquia publica la carta de la profesora Nussbaum. La carta es emotiva. Me parece que como extranjera logra develar la complejidad misma de que los colombianos logremos estar más o menos de acuerdo. 

    Nussbaum ha influído en mi manera de pensar desde hace más de diez años cuando entendí que un buen juez debe ser un poco poeta, pues no siempre los conflictos sociales se comprenden con pruebas, normas y procesos. A veces sólo queda un poco de empatía: una lectura poética de los hechos y del derecho. La carta emociona porque es nuestro momento de darle un poco de oportunidad a una lectura poética de la historia. 
    Dos días después de mi post en Facebook, me encuentro estos dos textos que terminan de explicar el sentimiento que trataba de explicar en mis confesiones: 

    Uprimny describe mejor el dilema ético: http://www.elespectador.com/opinion/un-voto-etico Me gusta que sea sincero y no hable de acuerdos perfectos, sino señale la oportunidad histórica y el reto ético que implica el voto. 
    Hector Riveros. Que explica muy bien la naturaleza compleja del texto escrito y de los acuerdos. Que nos hace ver que no sólo se trata de referirnos al texto, sino de confiar en el futuro, en una nueva estrategia diferente, a riesgo de equivocarnos. http://lasillavacia.com/historia/por-favor-no-lean-el-acuerdo-57737  
    Pensando en todo esto de emocionar, me vi enfrentado a la idea de que faltaba más poesía, más arte, porque los argumentos se quedan cortos. Así quieras decir que sólo se puede votar por el si o por el no. Se lee y se ve mucha irracionalidad. Cuando me sentía perdido en esa irracionalidad, en esa falta de comprensión por este momento, ponía la canción de "Canta Colombia por la paz" 






    Me ayuda a recordar que la convivencia es más fácil cuando cantamos o bailamos. 
    Para cerrar, esta mañana leí este artículo de Ana María Araoz, Investigadora En Cambio Cultural, con un título que me atrajo porque lo vengo sintiendo hace 4 años: ¡Deje de argumentar! Este plebiscito será un baile de narrativas y emociones...Cuenta una historia que me ha pasado en diferentes escenarios. 
    Esta suma de textos fueron sirviendo como justificación que nuestra iniciativa va por buen camino. 
    LA INICIATIVA ArtxPeace


    Creamos: 






    Un movimiento artístico digital. Para dar voz a la emociones, a la creatividad y a la expresión. Por que argumentar a veces cuesta más. 

    La iniciativa ArtxPeace nace del compromiso de un grupo de ciudadanos Colombianos interesados por aportar a la construcción de paz en Colombia. Conscientes del momento histórico que vive Colombia y de la complejidad de las discusiones, creemos que el arte puede aportar una perspectiva amplificada, emotiva y profunda sobre los retos de construcción de paz, de los acuerdos entre el gobierno y la guerrilla de las FARC y en general sobre el futuro del país. Creemos que muchos ciudadanos Colombianos y otros ciudadanos del resto del mundo tienen ideas, emociones y visiones  sobre qué significa la paz, cómo lograrla, porqué y para qué. No siempre las razones son suficientes. Abrimos esta oportunidad para aprovechar el arte para expresarnos por la paz. 
    Comenzaremos con un concurso en diversas categorias que explicamos en la web. Lo lanzaremos el martes. 
    Si quieren apoyar la iniciativa, pueden escribirme a juan@value4chain.com.


    A LARGO PLAZO

    Seguimos trabajando en PeaceStartup para pensar en soluciones tecnológicas concretas a los miles de retos  que tienen los acuerdos o mejor la construcción de una paz estructural en Colombia. Pero las soluciones concretas requieren de una sociedad que se expresa y que aprende soñar junta un futuro compartido. 
    Son pequeños aportes. Pero: ¿Qué tal si todos damos un poco?


    HAY MUCHOS DANDO Y HACIENDO

    Algunas de las iniciativas que voy siguiendo emocionado son: 

    - Picnic por la paz. Se organizarán varios en Paris, Londres, NY, Boston, Barcelona (en el marco de la fiesta de la Merced, etc)

    Acá algunos de los enlaces... es dificil seguirlos todos: Londres: https://www.facebook.com/events/1745560565694895/?ti=iaParis: https://m.facebook.com/events/1771863216401747

    También hay campañas por el si en el exteriorhttps://www.facebook.com/SIporColombia/

    Y finalmente este movimiento que busca que todos los colombianos en el exterior podamos votar el 2 de octubre (no importa si es por el si o por el no, pero poder ejercer el derecho):  http://www.elavisperomov.org

    Hice varias búsquedas en Facebook y hay más de 500 páginas de gente queriendo Colaborar. En google la palabra paz crece. Es una pequeña señal. 





    Aumento desmesurado en estos temas:





    Sólo algunos indicadores, de que quizá, si tenemos suerte, podamos aprovechar este momento histórico. 


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